La otra

Sus labios se encontraron en los míos una vez más, y luego otra, y otra y así sucesivamente. Jugando a que nos cacharan, que nos atraparan en los brazos del otro. Quizás era un poco peligroso, y tal vez era la adrenalina que me extasiaba. Tan sólo pensar que en cualquier momento se caería el telón y nos descubrirían tras bastidores, con nuestros pechos al descubierto y nuestras bocas ocupadas. Bailando al son de lisonjeras lujurias. Un mapa de constelaciones en su espalda y las yemas de mis dedos que surcaban su silueta a contraluz.  Mis manos no se cansaban de recorrer cada rincón de su piel, cada poro, cada instante que apremiaba el encuentro. ¡Tan efímero y tan eterno! Redescubriendo los mares que en diversas ocasiones había naufragado en, los mismos que ahora otras eran quienes lo navegaban. A esas, a las que le debo mi existencia, porque sin ellas no sería la otra.

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Les comenté

Hoy anduve pensando en las relaciones interpersonales de los seres humanos…— les comentaba.

No sé de que manera dejamos de ser para encajar dentro de la caja más pequeña que podemos encontrar.

—¿para qué?

Si cada vez que dejan caer una bomba, muere un sueño. Uno más que se quedó sin cumplir. ¡Boom!

Los mismos sueños que juramos nunca abandonar quedan tronchados en aquellos soles truncos. Nos perdimos… — les comentaba.

No sé en que momento fue que pasé a ser una memoria extraviada en los rincones más recónditos de la mente.

¿Alguna vez han tratado algo tantas veces que deja de funcionar? —como mentes bombardeadas de perico. ¡Boom!

Ya no se siente placer, ya no. —les comenté.

(te)

Quiero vivirte y desvivirte.
Vivirte mientras nos vivimos.
Vivirte en lo que pretendo vivirme.
Vivirte y que me dejes vivir.

Quiero ser sin serlo,
Serlo al unísono que eres.
Ser(te) aún cuando me soy,
Ser mientras era, y era porque seré.

Quiero a|Marte en todos los lunes.
Amar cuando juré odiarte,
Amarte sin dejar de amarme,
Y amarme porque llegué a|Marte.