Monólogos Sin Sentido: Se me perdió la musa

Monólogos Sin Sentido: Se me perdió la musa
Hace unos días tenían ganas de escribir, no obstante, me sentaba y nada salía. Fue entonces cuando recordé que la memoria de mi musa había ido a marchar con el olvido. ¡Se me había perdido la musa! Ni su nombre recordaba, mucho menos me venía a la mente si era una entidad corpórea o una entidad imaginada. ¡Se perdió! Intenté muchas cosas para recuperarla, coloqué mi cabeza boca abajo – tú sabes, porque pensé que con el mundo patas arriba, todo volvería a hacer sentido, pero no fue así. Mis manos sobre el teclado, temblaban, inseguras de que palabras conjugaría, de que palabras otorgaría y le regalaría al mejor postor. ¡Un escritor escritor no necesita musa! ¿Cómo que mi reduplicación no hace sentido? Yo reduplicaré cuantas palabras me vengan en gana, ¡es mi escrito, no el tuyo! No, no necesito que vengas a editar mi palabrería, con tanta corrección deja de ser mío y pasa a ser del vil monstruo que es el editor. Aun cuando corrijas mis errores, seguiré cometiéndolos, no son errores, son transformaciones léxicas sin sentido, como este monólogo que lo perdió hace mucho. Mi musa se ha ido contigo, amigo editor, ¡se ha ido al carajo! Y en el carajo, os quedarais.

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En ciento cuarenta palabras

En ciento cuarenta palabras

Esto de que nuestras interrelaciones se den en un espacio cibernético lo único que trae consigo es una manada de humanos pseudo-antisociales. De esos que dejamos de vivir los instantes de la vida para redactar en 140 caracteres sobre los instantes de la vida. Maldita ironía. Es como al que se le enfría la comida en busca de la foto perfecta para subir y echárselas del más que come afuera. ¡Cabrón, ya sabemos que no sabes cocinar! Y no hablemos de la bola de ¨bloggers¨ que se creen la gran hostia con su opinión sacada de una caja de cornfleí. Mira, no, tú no vales ni la peseta ni el vellón de Wisin. Esto de vivir en la era cibernética y formar parte de ella es irremediable.

 

Es como hablar en contra del capitalismo, pero ser completamente parte de él.


Mónologos sin sentido: De la heterosexualidad a la homosexualidad a algo entre medio.

De la heterosexualidad a la homosexualidad a algo entre medio.

 

Siempre he escuchado como se habla de la sexualidad, bajo una sola: heterosexualidad. La innata que no es tan innata. O sea, cuantos recuerdan esos primeros momentos de atracción sexual que no fuese dirigida por lo que lo social nos dice que es lo correcto. “El azul es de los nenes, el rosa pa’ las nenas”, entonces, ¿cuán maricón soy si mi color predilecto es el rosado? Mariconísimo, nene. Sí, eso lo sé. Pero, y si el azul es mi predilecto… ¿Soy bucha? Buchísima, muchacha. El color, como significante de la sexualidad humana desde el inicio de la existencia del azul y el rosado. Y así vamos construyendo y reconstruyendo el género y la sexualidad. No obstante, vuelvo a cuestionarme, ¿la heterosexualidad es realmente innata o es un constructo social? Tanta ambigüedad y exclusión de las diversas realidades. Porque irse por las calles de Broadway y querer cantar mientras danzas alguna pendejería de Wicked o West Side Story es tan permisible en la fantasía de todo maricón como lo es en la mente del heterosexual, ¡Los musicales no te hacen maricón! El que te guste que te lo metan por el culo, sí. Querido heterosexual, acepta que te gusta el rosado, los musicales y cantar a viva voz alguna idiotez de Gaga. Vamos, repitan conmigo: “¡Todos somos maricones!” Sí querido lector, usted es tan maricón que anda leyéndome, leyendo a una maricona hablar de maricones. Ya que bajo la concepción heterosexual ridícula de la homosexualidad, os contagiarás y dejarás de ser hetero de la noche a la mañana. La realidad del caso es que si te preocupa tu heterosexualidad es porque quizás no seas tan heterosexual na´. Chico, sal de ahí, el clóset te queda como que chiquito… no te preocupes que aunque Puerto Rico por la Familia te haga un piquete al frente de la puerta de tu clóset, tú serás inmensamente feliz o infeliz. No, la homosexualidad no es color de rosa pero sí te ves lindo de rosa. El hecho es de que si en algún momento cambias tu sexualidad, es porque esta siempre fue tu orientación sexual… el hecho de este cambio es por las riendas de la sociedad en tu vida. El perpetuo reprimir la sexualidad eternamente para ser aceptado en una sociedad a la que le importa un reverendo carajo tu vida.

 

-desde la visión de un pseudoclosetero de infancia que salió corriendo del clóset

-desde la visión de una pseudoclosetera de infancia que salió corriendo del clóset

Monólogos sin sentido: La última vez

La última vez

Quizás ya es algo tardío para hablar de verdades ocultas o de pesares olvidados. Quizás. Pero no hablemos de lo que algún otro día tendré la desdicha de hablar y ustedes el agravio de escuchar o leer, como les plazca. La realidad del caso es que olvidé lo que iba a escribir y ahora ando aquí, palabreando una que otra idiotez, y usted lector, mareándose con mi babosería. No se enamore. El día que lo haga, perderá la poca cordura que posea. Entiéndalo. Ya yo la perdí, y la recobré para volver a perderla. Dicen que es un poco de masoquismo, otros hablan de ingenuidad… yo hablo de la última vez. Sí, por ejemplo: la última vez que estuve cuerda, la última vez que me tome un vaso con vino tinto, la última vez que sonreí, la última vez que perdí la cordura y la última vez que la recobré. De últimas veces. Y sin entender porque nos aferramos tanto a las últimas memorias, si la finalidad de algo tan solo significa el inicio de alguna tontería más. He caminado por pasillos sin finalidad aparente, con recuerdos ambiguos y voces inquietantes, donde los ayeres son la palabra del día. ¡Carajos! ¿Por qué se aferran a ayeres? ¡Puñeta, vivan! Tranquilos, que mis ayeres andan embotellados, no porque pretendo olvidarlos… más bien porque me cansé de vivir de ellos. Dije que sería la última vez, la última vez que me aferraría a tantos recuerdos fútiles y palabrería de unos ayeres escasos de futuro. ¿De qué hablamos? He perdido la cuerda, ¡Ja! Perdí la cuerda de mi cordura, una última vez.

[nada][todo][nada]

                Entre otras cosas, fui sereno y fui sol. Fuimos tormenta, y fuimos la calma que proviene después del caos. Fuiste la brisa del mar, y el calor insoportable de la cuidad en esos días de agosto. Sin dudar, fui, fuimos y fuiste; sin remedio soy, no-somos y eres. Soy aquello y lo otro, mientras no somos exactamente eso ni esto, ni lo otro; y precisamente, eres eso y lo otro. Fui el rugir de las olas al romper, mientras tú eras el cantar de los pájaros al amanecer. Fuimos la llovizna de la aurora y fuimos el escandaloso trueno. Soy un nada sin un todo, somos un completo nada y eres un todo sin un nada. Fuimos para no ser, y no somos porque fuimos. 

Quisiera escribir unas líneas

Quisiera redactar unas líneas,
No muy extensas, ni muy cortas.
No de tristezas, ni de alegrías.
No de amor, ni de desamor.
No de ti, ni de mí.
No de los besos que no te di,
Ni de los que se quedan en tus labios.
No de las palabras que nunca pronuncié,
Ni de las que llegué a conjugarte.
Tampoco se trata de escribirte,
Ni de enamorarte entre palabras.
No se trata de que no te vayas,
Ni tampoco de que te quedes.
No es que te quiera,
Pero es que si te quiero.
No se trata de ser olvido,
Ni de ser recuerdo.
No se trata de nuestros silencios,
Y tampoco de nuestros bullicios.
No se trata de nuestras argumentaciones
Ni de las estúpidas discusiones.
No se trata de los malos momentos,
Ni de los buenos instantes.
No se trata de una comparación,
Ni de atributos de admiración.
No se trata de una unión,
Y mucho menos de una segregación.
No se trata de cómo quiero que pasen mis días,
Ni de que contigo, en mis días.
No se trata de que seas lo primero en lo que pienso,
Ni de que eres lo último en mi mente.
No se trata de nada,
Y tampoco de todo.

Quisiera escribir unas líneas,
De ti, en un mí.

Ayuno

Amé la ilusión de amar,
Es increíble como se olvida al despertar,
Ser capaz de las vendas quitar,
Todo me parece lejano, al ayunar

Amé cada aspecto de ella,
Me cegué porque era bella,
Quizás porque nunca fue aquella,
Todo me parece lejano, al ayunar.

Amé como ella decía amarme,
Le creí y la dejé manipularme,
Fueron sus ojos que lograron atraparme,
Ser capaz de las vendas quitar.

Amé su lado insoportable,
Toleré cada uno de sus instantes,
Esos instantes donde era insoportable.
Es increíble como se olvida al despertar.

Alejarse y así poder ayunar.
Al despertar, lograr olvidar.
Desistir de dejarse vendar.
Amé la ilusión de amar.

A orillas del mar

Carta:

Hola querida insomnia, tiempo sin seducirte entre líneas. La vida da vueltas, dicen que la vida continúa, que no tiene finalidad, sino trascendencia. ¿A dónde iré, sin ti? ¿En dónde pereceré y pasaré el resto de mis días mortales? Como el vaivén indeterminado de sollozos y tu voz que junto a las olas rompen en la orilla, para no regresar. Aún te busco entre los granos de arena, ¡ay, qué actividad tan inútil! ¿Por qué te busco, si sé que no estarás, que ya has marchado? Trato de recoger las ojeras que me llegan a las rodillas, estos ojos se han cansado de llover tu recuerdo. Ese aroma de tu piel que se interrumpe con el salitre y aun así es hasta más intoxicante que la propia fragancia de esa agua bombardeada por bicarbonato de sodio. Tan solo si fueras capaz de dejar el orgullo irse al carajo y reconocieras que ambos erramos y no obstante, podemos remediarlo. Ya te perdí y la silueta de tu cuerpo se ha ido a dar unas cuantas vueltas con esa brisa playera que ahora me abofetea. De manera jocosa, suelo pensar que eres tú quien me golpea, quizás por lo idiota que fui o tal vez porque acepte y te dejé marchar. A ver cuéntame, ¿y tú como pasas tus días? Ya no queda más que aquellas huellas a la orilla del mar. Las mismas huellas que se han ido a pasear románticamente con los instantes que no te di, esos que eran tuyos, solo tuyos; pero fueron desperdiciados por algún detalle fútil. ¡Ay insomnia querida, váyase al carajo! Llevate de paso, mis pensamientos y sueños sobre ella. No, no me hacen falta. Adieu, adiós, auf wiedersehen. 

Siempre tuyo,

Felipe “Pepe” Phoenix

Quédate

¿Qué hago si al despertar no estás?  ¿Y si todo ha sido un figmento de mi imaginación, un mero juego de ilusiones?

Anda, dime que hacer.
Quizás, quizás pueda quedarme soñándote… tal vez.
Pero  ¿y si la vida me obliga a despertar?

¿Qué hacer? Si despierto,  ¿qué hago?
Quédate, por favor, quédate,
Un ratito, unas horas, una eternidad,
Lo que sea, pero quédate.

Tiempo.

Tiempo a medias,
Tiempo fragmentado,
Tiempo dividido,
Tiempo en el olvido,
Tiempo compartido,
Tiempo sin escribir,
Tiempo sin compartir,
Tiempo sin existir,
Tiempo no obtenido,
Tiempo sin vernos,
Tiempo sin querernos,
Tiempo sin melodías,
Tiempo sin alegrías,
Tiempo falto de caricias,
Tiempo en el ayer,
Tiempo escaso del mañana,
Tiempo mitad vacío,
Tiempo mitad lleno,
Tiempo con sus mitades
Tiempo con sus limitaciones,
Tiempo sin nuestras interacciones,
Y tiempo con sus verdades.
Tiempo, nuestro sin serlo.

Tiempo si me faltas tú, y tiempo si te tengo, tiempo.