Monólogos Sin Sentido: Se me perdió la musa

Monólogos Sin Sentido: Se me perdió la musa
Hace unos días tenían ganas de escribir, no obstante, me sentaba y nada salía. Fue entonces cuando recordé que la memoria de mi musa había ido a marchar con el olvido. ¡Se me había perdido la musa! Ni su nombre recordaba, mucho menos me venía a la mente si era una entidad corpórea o una entidad imaginada. ¡Se perdió! Intenté muchas cosas para recuperarla, coloqué mi cabeza boca abajo – tú sabes, porque pensé que con el mundo patas arriba, todo volvería a hacer sentido, pero no fue así. Mis manos sobre el teclado, temblaban, inseguras de que palabras conjugaría, de que palabras otorgaría y le regalaría al mejor postor. ¡Un escritor escritor no necesita musa! ¿Cómo que mi reduplicación no hace sentido? Yo reduplicaré cuantas palabras me vengan en gana, ¡es mi escrito, no el tuyo! No, no necesito que vengas a editar mi palabrería, con tanta corrección deja de ser mío y pasa a ser del vil monstruo que es el editor. Aun cuando corrijas mis errores, seguiré cometiéndolos, no son errores, son transformaciones léxicas sin sentido, como este monólogo que lo perdió hace mucho. Mi musa se ha ido contigo, amigo editor, ¡se ha ido al carajo! Y en el carajo, os quedarais.

Advertisements